Caer en el insulto más fácil intentado humillar por tu condición sexual es tener mucha mala leche. La mala hostia de Antonio Pavón buscando hacer daño a Avilés por ser gay es una vergüenza

Estaba cantado que José Antonio Avilés iba a ser uno de los protagonistas absolutos de esta edición de Supervivientes. Lo intensito que es, lo pesado que es, lo protagonista que quiere ser, lo inaguantable que es han provocado las primeras broncas de Supervivientes 2020. Las cosas como son, aguantar a alguien como José Antonio Avilés se merece un monumento, y no todo el mundo tiene esa capacidad. Así que es más que normal que en las primeras horas del reality de supervivencia Avilés se haya convertido en el centro de todas las broncas.

Supervivientes: Conexión en Honduras arrancaba anoche anunciando la monumental bronca que José Antonio Avilés había tenido, primero con Ferre, y después con el pseudo torero, Antonio Pavón. El estar en la playa de los siervos donde las condiciones son las peores para sobrevivir, con menos horas de luz, menos pesca, menos ayuda del programa y menos de todo, son cosas que hacen que la convivencia sea muchísimo más difícil. Si a eso le sumas, como decía anoche Bea, la Naranjita, en la playa de los mortales, que Avilés y Pavón tienen unas ansías de protagonismo de agárrate y no te menees lo mínimo que puede pasar es lo que pasó.

Pero cómo siempre una bronca en un reality de Telecinco no se queda en una simple bronca. Siempre hay alguien que se sale de madre y de madre se salió el torero cantante -suena a festival del humor- que demostró que todavía hay mucho machismo y mucha homofobia presente. Diré que tanto fue que hasta el propio presentador de Supervivientes: Conexión en Honduras mostró su indignación ante la actitud de Antonio Pavón, primero, con sus compañeras y, después, con Avilés.

EL INSOPORTABLE AFÁN DE PROTAGONISMO

Avilés es insoportable. Quien le quiera que le compre. Busca ser el centro de atención constantemente y, aunque, como decía anoche Carmen Borrego, gran amiga suya, una vez que le conoces le acabas queriendo, no está en un lugar que invite a querer a nadie y mucho menos a tener la paciencia suficiente como para soportar a un hombre pesadísimo que no deja de gritar, quejarse, llorar y protestar por todo. Bastante paciencia está teniendo Elena, la madre de Adara Molinero, ganadora de GH VIP 7, que parece ser la única que entiende a este buen hombre.

De los 4 días que llevan en la isla, tres y medio se los ha pasado quejándose de que no le dejaran tirarse del helicóptero, que no tuvo la oportunidad de participar en el juego y decidir la suerte o su esfuerzo si iba a la playa de los siervos o de los mortales, y que todo le estaba superando, y que tenía ansiedad, y que las cosas no se hacen así sino asá, y que…, y que… ¡Qué guerra, madre del amor hermoso!

Menos mal que les pilla al principio del reality, porque llega a caer Avilés en las últimas semanas y se lo comen. Es verdad que es insufrible, pero no se le ve maldad, se le ve simplemente eso, un hombre que necesita ser el centro de atención y que cuando no lo es se le va la cabeza y tiene unos altibajos que ni las cataratas del Niagara. Con esta situación la bronca estaba asegurada.

LA EMOCIÓN DE HUGO SIERRA

La gala empezó conectando con cada una de las playas y con el Dios, Hugo Sierra, el cual no ha pasado muy buenos días de inicio al coincidir el cumple de su hijo Martín con la estancia en Supervivientes 2020. El programa le regalaba un pergamino con una mano de su hijo, Hugo se derrumbaba y a levantarse otra vez que para eso es el Dios de la isla y cuenta con el mejor sitio para dormir, comida, utensilios, etc. Mientras, en las otras dos playas el sufrimiento ha comenzado.

Los siervos y los mortales se despertaron la mañana de después del estreno como si les hubieran dado un complejo vitamínico marca ACME. Había que hacer fuego, había que cazar cangrejos, había que acondicionar la playa, había que hacer millones de cosas, que, oye, hicieron. Se nota que el nivel de este año es mucho mayor que el de la edición pasada. No sólo es que tengan claro que van a sobrevivir, es que además saben cómo hacerlo.

En la playa de los siervos, y después de currárselo mucho, Ferre, Pavón y Barranco consiguieron hacer fuego tirando de músculo, fuerza y esfuerzo. A punto estuvo de provocar la primera bronca cuando Avilés y Rocío Flores se fueron a quejar de que no les estaban explicando cómo lo iban a hacer y que igual de su forma era mucho mejor. Pero como se hizo fuego, pues hay que envainársela. A los mortales le costó bastante más y tuvieron que tirar dela cerilla que les concedió el hecho de recaer en una playa mejor. Como dijo Bea, utilizaron la vela porque no les dio la gana esforzarse. Más razón que una santa. El argumento fue que estaban gastando mucha energía innecesariamente habiendo una cerilla para facilitar el trabajo. Verás cuando se les apague el fuego y vayan en busca de la cerilla, Naranjita se los come.

El caso es que están todos a tope de power, a tope para todo, hasta para la prueba de recompensa que madre del verbo la que les preparó la organización de Supervivientes 2020. Primero, dos miembros de cada uno de los equipos tenían que desenganchar unos remos atados a una estructura mientras tenían atados los pies entre ellos.

Después tenían que llevar uno a uno los remos a los cuatro miembros de cada equipo que tenían que subirse a un cayuco y remar hasta una plataforma donde tenían que recoger las piezas de un puzzle, que después llevarían hasta la playa, se las darían a los de los remos, que irían a desatar a otros dos compañeros que serían los que intentarían montar el puzzle. Ahora vas y lo cascas.

Lo de los remos bien, pero cuando llegó el cayuco todo fue un desastre. Yo no sé si es que la organización no fue consciente que en los cayucos que les habían dado no podían ir cuatro personas o es que los concursantes no tenían ni idea, pero cada vez que se subían el cayuco se les hundía. Así que tras varios minutos intentándolo Lara Álvarez les dejo que llegaran a la superficie como pudieran, pero con el cayuco. Y luego venía montar el puzzle con el que Elena, Ana María Aldón, Vicky Larraz y Fani las pasaron, hablando mal y pronto, putas. De hecho, no lo terminaron y Lara Álvarez dio la victoria a quien más piezas colocó correctamente, es decir, a los siervos, que se llevaron un kit de pesca para poder pescar en el mar profundo y una bandeja de espaguetis con carne de padre y muy señor mío. Y hasta aquí todo superviviencia.

Pero llegó el momento de mostrar el mal rollo que se ha generado con Avilés, un mal rollo que hasta Jordi González visibilizó durante el programa pidiéndole que se callara en más de una ocasión y que le dejara hablar e insistiendo a la madre del colaborador de Viva la Vida lo pesado que era su hijo. ¡Si la mujer ya lo sabe! No hace falta repetírselo tanto.

AVILÉS Y PAVÓN, EN GUERRA

El primer enfrentamiento lo tuvo con Ferre. El motivo, pues a ver quién lo hacía mejor. José Antonio Avilés preparó una caña para pescar de una manera y llegó Ferre la destrozó y la hizo a su manera, lo que provocó la ira de Khan, la ira de Avilés. Ante las órdenes y los malos modos de Avilés, Ferre explota y le dice que es un «pesado», que se queja «por todo» y que si creía que lo iba a hacer mejor que lo hiciera él. Se encendió la mecha y ya no había quien la apagara.

Avilés, al que le gusta más un conflicto que a un niño un chupa chups, estallaba encolerizado: «No vamos a hacer lo que tú quieras, vamos a hacer lo que queramos todos, igual que cuando tú no querías cenar y había que cenar cuatro veces al día. Ahora estamos diciendo unos una cosa y tú tampoco. ¡Arrea, chico!». Unas palabras que calentaba más a Ferre que le animaba a que se viniera más arriba, «cariño». Lo que le faltaba.

Primera bronca que quedó en nada y menos. La segunda fue peor. De nuevo, en uno de los lados del cuadrilátero, José Antonio Avilés, en el el otro Antonio Pavón, líder de la playa de los siervos, y quien te las suelta con la mano abierta, pero con una sonrisa que lo hace que parezca un santo varón. De santo, una leche.

Todo empezó cuando el grupo tenía que decidir que dos personas iban a ir a ver al Capitán Morgán, lo que siempre supone un esfuerzo físico. Pavón, entre otros, no confiaba en que dos mujeres pudieran hacerlo, así que proponen que sea algún varón el que vaya, a lo que Elena y Ana María Aldón se niegan y se postulan ellas con la advertencia de Pavón de que más les vale no perder la oportunidad. Pavón demuestra que no se fía ni un pelo en que dos mujeres puedan llevar a cabo dicha tarea, sin embargo, cuando aparecen colina abajo y confirma que lo han hecho, Pavón se levanta rápidamente a felicitarlas y abrazarlas, un gesto que reventó a Avilés que no dudó en calificarle de «falso».

Será pesado, pero hay que darle la razón. Lo que demostró Pavón con Ana María Aldçon y Elena fue que es un machista de tres pares de narices y que no creía que unas mujeres pudieran hacer la caminata. Hay que ser cerebro cuadrado. Así que no me extraña que Avilés saltara. Igual no debería haber saltado él, pero como le encanta estar en el centro de todo, pues aprovechó la oportunidad como agua de mayo. «¡Pero qué falso eres! Eres más falso que un billete de 30 euros», le espetaba Avilés provocando que Pavón perdiera los papeles.

«Eres una trapera e insoportable, eres el más negativo del equipo (…) No hay persona peor en todo el equipo. Todo es negativo y todo lo hacemos mal. Encima tienes la poca vergüenza de no hacer nada y criticar a todos los demás. sólo gritas, nos recriminas a los demás, nos pones a todos en contra… Escandalosa, que gritas como una loca…«, le espetaba Pavón pese a que Avilés le pedía por favor que no le hablara en femenino. A Pavón se la traía al pairo y pinchaba todavía más: «Te sigo loca de remate, ¡chocho!. Si estás todo el día ‘maricón, maricón'». ¿Se puede ser más burro? Comentarios machistas, comentarios homófobos, y esto sólo en la primera bronca y a los 3 días de programa.

Pavón se le vio el plumero, a él sí que se le vio de qué pie cojea. Fue tan de tiempos tan pasados que indignó al propio Jordi González, que los calificó de «machistas», y a la madre de Avilés que aseguró que , con toda la razón, «el Dios le eligió para llevar bien al grupo y se ha dirigido a José Antonio como ‘loca’. Considero que no es lo más acertado. Que él se refiera asimismo en femenino es una cosa, pero otra es que alguien lo haga». ¿Por qué se comportó así Pavón? Pues porque mostró su verdadera cara, la cara de la que hablaba Naranjita, la cara que ya no se esconde detrás de una sonrisa.

Sí, Avilés es difícil de aguantar, pero caer en el insulto más fácil inténtadole humillar por su condición sexual es tener una mala leche de padre y muy señor mío. La mala hostia de Pavón intentando hacerle daño por ser gay es una vergüenza, y me da a mí que no va a ser la primera que nos deje Antonio Pavón.

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